LA SABIDURÍA ANCESTRAL : LLATUNKA

El sueño es el inicio de la realidad

INTRODUCCIÓN

Según la sabiduría de la Cosmovisión Andina transmitida a través de miles de años, todo fenómeno en el mundo material se da con algún propósito, todo suceso trae consigo un mensaje por descubrir. Esta manera de ver las cosas por nuestros Abuelos de Los Andes nos permite comprender que las casualidades no existen. Según ellos, los sucesos de este mundo visible se originan en otro mundo: el invisible.

Así, la ubicación de los templos, la forma de sembrar y cosechar, la expresión musical, los colores y formas de los tejidos, el idioma, etc., son expresión de la manera de ver y de vivir de nuestros abuelos, que se basa en el conocimiento de la estrecha relación del mundo visible con el invisible.

Otro ejemplo de esta relación, es el sistema de numeración quinaria. Este sistema, basado en cinco números y que se utilizaba antiguamente, nos permite apreciar la conexión mágica de lo tangible con lo intangible. En este contexto el número nueve o LLATUNKA 1, además de ser un número, nos permite comprender lo abstracto contenido en lo concreto; nos da la posibilidad de entender que todo cuanto percibimos con nuestros sentidos, es un reflejo o un espejo de lo que pasa en nuestro interior. Esta comprensión de la vida es básica en el mundo de Los Andes.

LA TABLA DE MULTIPLICAR DEL NUEVE O LLATUNKA.

Esta tabla (Gráfico No. 1) nos permite ver lo que denominamos “efecto espejo“, donde encontramos que cada resultado tiene su inverso; de esta manera, el 09 se convierte en 90, el 18 en 81, el 27 en 72, el 36 en 63 y el 45 en 54. Cada número tiene su espejo, su forma de reflejarse. Así, observamos que en lo lógico hay algo mágico: sólo existen 5 números reales; los demás son el reflejo de ellos.

Gráfico Nº 1

El número 9 nos puede ayudar a comprender la vida. A través de él definimos el mundo invisible (en el Gráfico No. 1 las cinco cifras por encima de la línea) y el mundo visible (en el Gráfico No. 1 las cifras por debajo de la línea). El mundo visible o material en el que vivimos es, para mucha gente, lo único real, lo único que existe. Para nosotros, en cambio, el mundo visible o material es un efecto del mundo invisible. Lo tangible, tiene su origen en el mundo no material.

Observemos la tabla de multiplicar del número nueve, veremos entonces que se pueden obtener los resultados de la misma ordenando los números de forma ascendente del 0 al 9 y luego descendente, del 9 al 0 (Gráfico Nº 2). Esto no ocurre en otras tablas de multiplicar. Si además sumamos los dígitos de los resultados (resaltados en negrillas), encontramos una constante: todos ellos suman nueve.

Gráfico Nº 2

En el mundo andino el “Llatunka” no es sólo un número, es más bien una ceremonia que implica la comprensión de lo tangible y lo intangible. A partir de esta sabiduría, se realizan también muchos otros ritos, que sirven para conectarse con la causa invisible de los acontecimientos visibles.
Para recorrer el camino de la vida hay que comprender que ésta tiene dos dimensiones, la visible y la invisible. La primera, donde se expresa el efecto; y la segunda, donde se genera la causa.

TRASCENDENCIA DE LAS CEREMONIAS

El mundo Occidental ha centrado su atención en lo racional, no concibe concientemente el nexo de lo humano con lo mágico, como ocurre en Los Andes y otras culturas ancestrales.

Como ejemplo de este nexo tenemos la realización de ceremonias, que se realizan en diferentes ocasiones y con diferentes motivos. Una de ellas es Pedir Permiso a los Achachilas. En todos los espacios físicos vive un espíritu ancestral, o Achachila. Por eso, al pedir permiso cada vez que ingresamos a un lugar, invocamos su protección y su guía, e interactuamos con armonía en ese su entorno.

Otra ceremonia importante es la Consulta a la Inalmama (espíritu de la coca), en la cual a través de la hoja de coca pedimos asistencia para entender un determinado momento y sus causas.

Estas ceremonias son de gran importancia, pues nos muestran la unión entre lo visible y lo invisible. En el mundo Andino se dice que si no se tiene claro en la mente lo que se quiere, difícilmente se va a poder expresar en la materia. El origen de todo se diseña en lo intangible, luego la materia simplemente ocupa ese espacio diseñado por la energía.

EL LLATUNKA EN LA PACHAMAMA

Al tomar una fotografía a un lago o río, con un paisaje o montaña al fondo, a cierta hora, donde las aguas estén totalmente tranquilas, la imagen de fondo se refleja perfectamente en el agua como si ésta fuese un espejo. Muchas fotografías fueron tomadas de esta manera, y sorprende observar estas fotografías rotadas 90°. Por ejemplo, la fotografía tomada en la Laguna Chillata en el nevado Illampu refleja la figura de un ser impactante que sólo puede ser visto al unirse las dos partes del conjunto; un Achachila.
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Fotografía tomada por Maria Kluck

REFLEXIONES

El ser humano en su caminar, generalmente observa y piensa en los efectos, sin analizar las causas; no se le ocurre buscar en su interior el verdadero origen de todo lo que le sucede. Es lo interno (lo invisible) lo que realmente determina lo externo (lo visible). Ambas facetas, interna y externa, se complementan.
Partiendo de la idea de lo visible e invisible, podemos llegar a percibir el Universo integralmente, tanto en su materialidad como en su inmaterialidad. Cuando no tenemos esa visión integral y se nos presenta una situación difícil, algún problema, culpamos generalmente a todo y a todos, excepto a nosotros mismos; no comprendemos que la causa generadora de ese problema reside en nuestro interior, pues somos nosotros quienes creamos la realidad que vivimos, segundo a segundo.

Si observamos el mundo desde esta óptica integral, tendremos una relación distinta con la vida; al entender la causa podremos comprender el efecto, al entender el mundo invisible - donde está la causa - podremos comprender el mundo visible, es decir: la materia, la vida, la realidad.

El mensaje de LLATUNKA se expresa en la capacidad de buscar el origen de todo lo acontecido en uno mismo. En este sentido la exigencia ya no es para con los demás, sino para consigo mismo. Al preguntarnos qué hicimos, qué pensamos, qué sentimos, para haber generado tal efecto o tal reacción, empezamos a comprender la causa profunda.

Escapar, evadirse, no es una buena opción, pues los mismos problemas se repetirán con diferentes personas, en diferentes lugares y ocasiones. Si queremos que cambien las condiciones del entorno, es preciso que cambiemos nosotros desde el interior.

AMUKI, o el silencio interior

Para poder entender lo que pasa en nuestras vidas es preciso generar una condición: nuestro silencio interno (AMUKI). Sólo así comprenderemos el conjunto de lo que sucede en nosotros, cuando logramos la calma, el silencio.

En el mundo Andino, lo interior está denotado por el Manqhapacha (lo invisible, la causa), y lo exterior por el Akapacha (lo visible, el efecto). Para percibir la conexión entre nuestro propio Manqhapacha y el Akapacha (lo invisible-visible y causa-efecto unidos), es necesario realizar la ceremonia del AMUKI.

Brevemente expresado, el AMUKI se realiza bajo dos conceptos básicos. El primero: el silencio, que se traduce en no pronunciar palabra por un determinado tiempo. Con esta acción nos devolvemos la calma que permite emerger a los hechos tal como son y no como los queremos ver. El segundo: no emitir juicios, que se traduce en que sólo vamos a observar. Observando, sin juzgar, nos liberamos del interés personal para entrar en el bienestar común.

A través del AMUKI comenzamos a escuchar los sonidos del cuerpo y de la mente, empezamos a recordar, descubrir y entender muchas cosas. El AMUKI nos permitirá percibir luego el silencio mágico del entorno, que en aymara se entiende como CHUJU.

CHUJU, o el silencio del entorno.

Luego de que hemos conseguido el AMUKI, percibimos el CHUJU 2, y que al entrar a este templo se podía comprender el sentido de la vida), donde ya no escuchamos a la mente, sino al silencio del entorno. Es entonces cuando comprendemos que lo que vivimos en nuestra realidad es simplemente un espejo de lo que llevamos en nuestro interior.

Cuando hemos logrado el CHUJU empezamos a tener otro tipo de percepción de la vida, comprendemos la unión íntima entre lo visible y lo invisible, entre lo material y lo inmaterial, entre lo conciente y lo inconsciente, entre la causa y el efecto. Cuando nos hemos liberado del yo y experimentamos la colectividad (el CHUJU), hasta los problemas más grandes - que se ven así sólo desde la percepción individual - pierden su importancia al ser vistos desde la percepción comunitaria.

La complementariedad de estos dos aspectos se expresa en el universo, la naturaleza y en nuestro cuerpo (un lado es la mitad del otro, su complemento, su equilibrio). Por eso es necesario ver siempre el conjunto, tomar en cuenta ambas partes para entenderlas.

Si queremos mejorar nuestras relaciones con la gente y con el entorno, mejorar la forma en que nuestra vida se desarrolla, debemos ser concientes que eso depende de nosotros, de nuestro pensar, sentir y de lo que hacemos o dejamos de hacer. De esta manera, al cambiar en nuestro interior, generamos el cambio a nuestro alrededor.

TEJIDOS ANCESTRALES

Este mensaje del LLATUNKA (efecto espejo) está grabado en el ADN3 de todo ser viviente. Por eso el hombre y la mujer andina lo reproducen desde siempre en sus diferentes tejidos (aguayos, taris, chuspas, huacas, etc.).

Observemos el aguayo del Gráfico No. 4. Veremos que en este tejido – como en todos los demás tejidos andinos - se traza siempre una línea divisoria central, y lo que se teje arriba de la línea, se repite debajo de ella de forma simétrica. Más allá de los colores, más allá de las figuras, vemos entonces la presencia de LLATUNKA.

Gràfico Nº 3

También la palabra aymara JALLALLA expresa la naturaleza del LLATUNKA: La sílaba JA es el elemento que une las sílabas LLA o las dos dimensiones. Una dimensión es el LLA que representa la realidad visible, y la otra el LLA que representa la realidad invisible. Entonces cuando decimos JALLALLA, estamos afirmando “que se restablezca el equilibrio universal entre lo visible y lo invisible: la unidad en la bipolaridad“.

LA CONCIENCIA COMO MEDICINA

Existen diferentes tipos de medicina en Los Andes. Una de ellas es la Medicina Kallawaya.
Lo s Kallawayas son médicos herbolarios que han desarrollado una expresión muy alta de su arte, y que por eso merecen nuestro respeto y admiración. El tratamiento de estos médicos se basa en el uso de plantas medicinales, llegando la profundidad de su sabiduría a diferenciar que una misma planta, recogida a distintas horas del día, tendrá diferentes efectos terapéuticos.

Sin embargo, el abuelo enseña una medicina distinta, él dice: “Debemos comprender el LLATUNKA, debemos guardar la armonía interior, la armonía con la naturaleza y el universo, teniendo claro que nuestra vida se genera desde lo invisible. Si somos capaces de despertar a esta realidad, nuestro cuerpo estará sano siempre y no enfermaremos”.

Esto puede ser difícil de comprender para alguno, pero desde el punto de vista de nuestra medicina ancestral, nos enfermamos por las actitudes negativas que generamos, por los pensamientos recelosos que cobijamos, por las palabras hirientes que decimos. La desarmonía que este obrar genera, se traduce en nuestro cuerpo en enfermedad.

Teniendo esto en cuenta, los Abuelos nos están invitando a una forma de vivir que restablecerá nuestra vida y la conexión con el universo.

Desde la perspectiva de la conciencia, no podemos depender de factores externos para estar sanos y lúcidos. Tener que usar alguna medicina nos seguirá mostrando que no hemos alcanzado la armonía integral con el universo, que seguimos dependiendo de algún tratamiento para aliviar el dolor, y aliviar el dolor significa solamente curar el efecto, no resolver la causa.

Creemos de que en un nivel de conciencia más elevado, el tú, el yo y el alrededor se funden en un nosotros (JIWASA), y que por eso todo está infinitamente interconectado. De esta manera, el cambio de uno afecta a todos y a todo, y ésta es una responsabilidad que tenemos que asumir: la transformación del universo empieza en nuestro corazón.

EPILOGO: EL NUEVO AMANECER

En 1992 comenzó una nueva fase para el universo, en la cual los pueblos ancestrales de Los Andes y de la Amazonia tenemos vientos a nuestro favor. En ese año se cerró un ciclo de 4000 años y comenzó otro, también de 4000, que trae consigo un nuevo amanecer para la humanidad.

La energía del planeta, antes expresada en la región del Himalaya, está trasladándose ahora hacia el Sagrado Lago Titikaka, desde donde se va a generar el nuevo epicentro de luz y de espiritualidad para la humanidad. Esta energía emergente de Los Andes, será vehículo para restablecer la comunidad universal y poder proyectarnos hacia mejores tiempos con mejores augurios.

Por lo tanto, es nuestra tarea comprender la magnitud del mensaje de los Abuelos y las Abuelas, pues de mano de esta sabiduría ancestral encontraremos la paz y la alegría que buscamos, producto de estar en armonía con el todo desde el corazón.

Gràfico Nº 4

¡JALLALLA!
Que se restablezca la armonía de lo visible con lo invisible.

1 Muchas culturas ancestrales conocen el sentido de este número. En algunos casos ha sido denominado “el número del Universo” o “la medida del Universo”. Este número mágico del Universo está expresado en muchas cosas de la vida, como la gestación humana, que se da precisamente en nueve meses.
2 Se decía que Tiwanaku era el Chuju – Kara (reflector del silencio), y que al entrar a este templo se podía comprender el sentido de la vida), donde ya no escuchamos a la mente, sino al silencio del entorno.
3 Acido Desoxirribonucleico: estructura genética básica de la vida de todo ser orgánico
4 Ver tema Calendario Andino

Recopilación y transcripción por Paola Caballero y Gonzalo Córdova

Diagramación: Israel Salazar Y.

Redacción y revisión por Piraí Vaca

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