PEREGRINACIÓN EN LOS ANDES
I. INTRODUCCIÓN
Para el mundo andino, la danza no sólo es sinónimo de diversión o fiesta, es la expresión de la espiritualidad; una forma de conexión con lo espiritual. Actualmente, si bien muchas personas no bailan con este propósito, es una puerta de entrada para poder comprender la magnitud de la expresión de Los Andes.
La música en Los Andes es espiritual, no contempla tan sólo el arte por el arte, la trascendencia del arte está en la interacción del universo y la vida.
En Los Andes, la música, el canto, el baile y la expresión de los colores expresan el sentimiento de unión del ser humano con todo el universo. Son mensajes que recibimos de tiempos inmemoriales para recuperar y unificar nuestros sentimientos, después de un olvido al que Occidente los llevó y que afortunadamente nuestra historia oral recuperó para todos nosotros.
El espíritu andino tiene varias facetas, una de ellas es, precisamente la conjunción de la música, los bailes, el canto y la combinación de los colores.
La música andina se expresa en cada nota para sumirse en el cosmos, en la eternidad. Fuegos eternos expresan su origen ancestral respondiendo al llamado de la eternidad. La música andina mueve a los seres humanos para el retorno a la PACHA (eternamente complementados).
Actualmente los músicos realizan una ceremonia de “ligazón con el espíritu de la música” para poder expresar el sentimiento andino. Ellos tienen un ritual muy particular para componer la música.
Si bien ahora se utilizan siete notas musicales (DO, RE, MI, FA, SO, LA, SI), originalmente sólo se utilizaban cinco (FA, SO, LA, SI, DO). Nuestra música ancestral está hecha para ser tocada en DO, sin embargo la mayoría de nuestros instrumentos están afinados, bajo la lógica de Occidente, en MI.
Como alguien decía, es como si estuviésemos jugando fútbol con zapatillas de número 37 cuando nos corresponde usar zapatillas 40. Nos hemos adaptado, sin embargo qué bueno sería “usar el zapato de nuestra medida”; tocaríamos mejor, no solamente por el sonido, sino por la posibilidad de poder llegar a los corazones de quienes escuchan.
Qué bueno sería motivar en nuestros artistas, en nuestros músicos, una revolución de verdad desde la música, porque la música es espiritual, es el centro de todas las demás manifestaciones. Nuestra música ancestral, con sus zampoñas, sus tarqas, es un diálogo que se resume en un sentimiento.
Hoy en día el sentimiento andino se está expandiendo por todo el planeta, Chile, Buenos Aires, Suecia, EEUU, etc. A esto se ha llamado GEOPOLÍTICA ANDINA; sin necesidad de irrumpir por la fuerza estamos ganando espacios propios, simplemente por la fuerza de la cultura y la música.
II. LOS BAILES.
El propósito de los bailes en los Andes, originalmente, es el de mantener el sentimiento de unicidad dentro el espíritu colectivo. Se caracterizan por ser largas caminatas, peregrinajes, en grupos numerosos de hombres y mujeres, unificando pasos y movimientos. Son de carácter comunitario al igual que la conformación de los grupos de músicos. Actualmente se utilizan instrumentos tradicionales e instrumentos incorporados de occidente (especialmente por las bandas).
Hoy en día, producto del sincretismo, las fiestas andinas están unidas (y muchas veces confundidas), a las fechas cristiano-católicas, como por ejemplo el “Anata”, que está fusionado al Carnaval, y la Fiesta de la Tétrada que está unida a la Fiesta del Gran Poder, además de muchas otras.
Dentro las expresiones populares, una de las pocas que parece mantener aún cierta independencia de la influencia cristiano-católica, es la fiesta del 16 de Julio, en la ciudad de El Alto.
Algo que es muy importante saber, es que cada baile tiene un propósito dentro la sociedad. En las comunidades se ha iniciado ya un proceso de búsqueda de la identidad de nuestros bailes.
Podemos apreciar en las danzas la historia del proceso de la civilización andina que hasta hoy pervive. Danzas ceremoniales que van cobrando vigor y fuerza en este nuevo tiempo de Los Andes.
III. CLASIFICACIÓN DE LAS DANZAS.
1. Danzas ancestrales. Que mantienen las características de Los Andes.
- LA DIABLADA (TIYAWLU)
- QULLAGUADA (QULLAWA)
- LLAMERADA (LLAMIRU)
- TINKUS (T'INKU)
- PHUJLLAY (PHUJLLAY)
- KALLAWAYA (QALLAWAYA)
- INCAS (INKANAKA)
- TOBAS (TUWANAKA)
- KANTUS (KHANTUNAKA)
- TARQUEADAS (TARQANAKA)
- ZAMPOÑEROS (SAMPUÑIRUNAKA)
- LOS NEGRITOS (CH'IYARANAKA)
2. Danzas populares. Producto del sincretismo emergen de la experiencia histórica en la colonia y durante la república manteniendo el sentimiento andino.
- LA DIABLADA (TIYAWLU)
- MORENADA (MURINU)
- CAPORALES (KAPURALINAKA)
- SURI-SIKURIS (SURI SIKURINAKA)
- WITITIS (WIT'ITINAKA)
- DOCTORCITOS (TUKTURANAKA)
“La diablada” por su origen y transformación entraría en ambas clasificaciones.
Todas las danzas y la música andinas tienen su rol dentro la sociedad. Se cuenta, dentro nuestra historia oral, que en el descenso de la historia de Los Andes los abuelos se reúnen a las orillas del Lago Titikaka para consagrar la música como mensaje ancestral para el presente y el futuro, diseñando el retorno a la fuerza ancestral.
· Consagran La Diablada para el inicio del proceso de renacimiento de la historia de Los Andes.
· La Morenada para que los hijos retornen a las comunidades.
· Los Caporales para que todas las razas se unan en el sentimiento andino.
· El Tinku para completar el círculo de retorno a la Pacha Mama.
· Los Tobas para que resurja el espíritu guerrero de Los Andes.
· LA DIABLADA.
La diablada es uno de los bailes ancestrales y su origen tiene que ver con la ceremonia de la semilla que se realizaba en Oruro. Los bailarines que participaban de esta ceremonia vestían un atuendo hecho de la piel y las astas del venado, que en algunas comunidades se conoce como
TARUKA y en otras como TARUJA. Con esta indumentaria los bailarines entraban en una cueva, representando a la semilla que es guardada en la tierra (en el Manqhapacha). Y de allí salían corriendo, para simbolizar la fuerza de la salida de la semilla en planta y en flor (ANATA).
Hoy en día LA DIABLADA ya lleva arquetipos de Occidente como el de los ángeles y los diablos.
Lo que en realidad simboliza esta danza es el emerger de Wari. En los diccionarios desde el de Ludovico Bertonio, “Wari”, está tipificado como el Señor de los males, el demonio y al cual la Virgen en un acto heroico, esconde y confina. Durante la colonia el Wari se transformó en el tío. Pero Wari es la fuerza de la semilla, el emerger del Manqhapacha de la tierra, de la fuerza interior de la tierra.
El orureño y los mineros saben muy bien que las cosas relacionadas con la tierra tienen fuerza, tienen poder. Por eso es que en un determinado momento de la historia, fueron los mineros quienes marcaron el ritmo de la historia no sólo a nivel económico, sino también político, pues el mineral sale del Manqhapacha. Alguien dijo hace algunos años que la Pachamama y el poder del Manqhapacha se expresaría también con algo que saliera de la tierra. Hoy sabemos que es con el gas, pues es una fuerza interior.
El abuelo enseña una forma diferente de conocer a las personas: “nairaru uñqatama”, que significa “Mirar a los ojos para ver el corazón”. En estos tiempos ya no nos vemos a los ojos. Al mirar a alguien a los ojos que por ejemplo está pensando mentir, será más difícil que lo haga. Pero más allá de eso, debemos mirar a los ojos con el sentimiento de querer saber lo que realmente piensa un hermano, con el sentimiento de poder unirnos a su corazón. Aunque no hablemos el mismo idioma somos capaces de comprendernos si aprendemos a leer el corazón. Las personas tenemos también ese mundo interior, ese “Manqhapacha” que viene a ser nuestro inconsciente, a diferencia de “nuestro akapacha” que tiene que ver con el conciente, que es solamente formalismo. El Manqhapacha en las personas se expresa tarde o temprano de una forma u otra, pero en especial a través del lenguaje corporal; la expresión corporal permite leer el inconsciente, sin esconder nada. Eso es para el abuelo el WARI, una fuerza incontenible, la verdad, una fuerza que ordena las cosas.
Es por eso que en el carnaval, LA DIABLADA encabeza la entrada de todas las demás danzas representando a Wari, y siempre se insiste en lo mismo pues cuando algo sale del Manqapacha la fuerza es incontenible. La diablada se constituye en el arquetipo removedor, su fuerza abre la senda para el resto de las danzas.
· LA MORENADA
La morenada nace en la zona del Lago Titikaka, algunos afirman que nace en la península de Taraco. Conocida originalmente con el nombre de “los morenos” es uno de los bailes que tiene un impacto muy fuerte dentro la sociedad andina. Emerge para la nueva estructuración de las comunidades en las ciudades, y para el retorno a la fuerza ancestral.

Esta danza tiene el rol y la finalidad de que las personas retornen a sus comunidades (ayllus).
Cuando el aymara, quechua o el indígena en general migra del campo a la ciudad, se ve de pronto solo, desubicado, habla mal el español, la gente se burla de ello, lo rechaza, de pronto éste siente que no vale nada, se avergüenza del color de su piel, de su apariencia, de su apellido, llega incluso a cambiarse de apellido, ya no quiere ser “indio”, y rompe consigo mismo, rompe con la fuerza de su linaje.
Entonces los abuelitos que diseñan la historia con anticipación, -cuenta el abuelo-, diseñaron también las danzas con un propósito. Y diseñaron la morenada con el propósito de ayudar a los hijos que han roto esa ligazón con su raíz, a que retornen al pueblo, al ayllu, a la comunidad.
Así que aquel que un día vuelve al pueblo, creyéndose ya “de la ciudad” (ajeno a su propia realidad), de pronto, sin querer, baila la morenada, y la emoción, el corazón, que es más fuerte que todo, hace que se reconozca nuevamente. Vive el baile, llora, se da cuenta de que en ese momento simplemente “es”, a diferencia de lo que ocurre en la ciudad, donde sólo vive estructuras y formalismos que lo limitan. Sin embargo tiene que volver a la ciudad y cuando lo hace vuelve más triste todavía. Al mismo tiempo, la idea de volver a su pueblo cada año para bailar, es ya un hecho, y bailar no para que alguien lo vea, sino por él mismo, porque eso le hace sentir bien; la interacción es con el universo. Entonces siente la necesidad de ir a su pueblo una y otra vez, pero como eso no es tan fácil, reproduce sus bailes en las villas.
Los primeros trajes (1930) y las primeras matracas, eran de pescado y ese crujir de las mismas tenían un sentido de llamado a los hijos para que retornen a la comunidad. Esto hizo que muchos quisieran reproducir esa comunidad en las villas, o bien, estructurar allí una nueva comunidad. Así nace la morenada, con “el llamado a los hijos de la Pachamama ” –como decía el abuelito-, con el llamado de la tierra.
El objetivo de la morenada al igual que el resto de nuestras danzas es formar un conjunto único, colectivo. Las figuras que actualmente desfilan en las entradas son un arquetipo de Occidente. Nuestras danzas son de carácter comunitario, no hay lugar para las “estrellas” del baile, nuestras danzas son la expresión de un espíritu colectivo. Circunstancialmente puede haber una persona que guía, pero nadie pretende distinguirse de los demás, SOMOS TODOS, y todos bailamos a un solo ritmo, en una interacción de todos y cada uno, con el universo. Cuando algún día comprendamos el lenguaje de la naturaleza, comprenderemos el “lenguaje colectivo”. Los insectos, los animales, entienden este lenguaje, la experiencia de uno de ellos en cualquier parte del planeta, sirve como información para el conjunto de su especie y ese es el lenguaje que debemos recuperar. Y a eso nos aproximan nuestra música y nuestras danzas. Hay un momento en que la música “está” en uno y uno simplemente “es” la música.
La interacción CHACHA-WARMI es también muy importante en nuestras danzas.
· LOS CAPORALES
Nacen de la fusión de dos ritmos: la saya afro–boliviana y el huayño de Los Andes, su rol es el de unir a todas las razas dentro del sentimiento andino.
Danza de origen urbano contemporáneo; se inspira en el caporal afro-yungueño, su ritmo viene de la saya y el tundiqui (tuntiki), ritmos y danzas que caracterizan a los habitantes de Los Yungas de Bolivia.
Su rol, es la integración de las razas, de los estratos, de las clases y si hacemos memoria de los orígenes de esta danza eso es lo que ha venido haciendo desde hace mucho. Está haciendo de puente para que se conozca el sentimiento andino, pues en realidad los bailes adaptados a caporales son huayños muy antiguos, y cuando ellos entran en el corazón, no lo recorren nada más, sino que remueven en él muchos mensajes que están guardados. Después de bailar un caporal, es mucho más fácil bailar una Tarqueada por ejemplo.
Los Andes no es excluyente, así que son bienvenidos todos, ese es el mensaje de los caporales. Esta danza se ha convertido en la expresión que unifica a las diferentes razas dentro el sentimiento andino.
· TINKUS
Tinku en quechua significa “encuentro”. Es un encuentro de comunidades de diferentes regiones. Esta ceremonia es realizada como ofrenda a la Pachamama.
Danza tradicional de ambiente guerrero que se realiza en el norte de Potosí y Sur de Oruro. Es una danza ritual en la que los indígenas se ponen frente a frente para comparar fuerzas, derramar sangre, solicitar abundancia y fertilidad de las tierras.
Después del caporal, ésta es la siguiente fase. Seguro que quien baila T'inku es porque antes bailó un caporal o un huayñito. Y quien baila danzas más de “tierra adentro”, una vez que lo hace, difícilmente dejará de hacerlo, difícilmente ésta permitirá ser olvidada.
Si bien es una danza ancestral, apenas hace poco se puso “de moda” hasta el punto de convertirse en una danza “de élite”.
Representa el encuentro con nosotros mismos, más allá de ser simplemente una batalla. De igual forma es un baile que debe ser bailado de forma colectiva.
· LOS TOBAS
Danza del espíritu guerrero de los pueblos ancestrales. Según la tradición se ubica en el escenario de la expansión incaica, en la que se trasladaban grupos de etnias del Chaco a las zonas andinas. Simbolizan ritos de sacrificio y veneración en honor de dioses ancestrales de los llanos chaqueños con valor y coraje para lograr libertad. Los Tobas de esta manera, conservaron sus ritos, costumbres y prácticas ceremoniales

Esta danza es bastante popular entre la gente joven, pues los pasos requieren gran agilidad y destreza física.
Aquel que había migrado directamente del campo en 1930, 1960 y 1970 incluso, no se podía mover fácilmente en la ciudad. Pero el hijo de éste, que ya fue a la Universidad , hoy tiene otro comportamiento, otra expresión; ve el horizonte sin miedo. Sin embargo el hermano menor de este último es aún más altivo, estos niños están actualmente con aproximadamente 13, 14 años y la preferencia al bailar de éstos es precisamente la danza de “Los Tobas”. Esta generación está activando el espíritu guerrero del pueblo andino. Ellos van a tener una voz más fuerte que la nuestra. Ellos ya no se avergüenzan de sí mismos, tienen otra forma de ver las cosas, ya no conservan la sumisión de sus antecesores.
A través del baile se están sumergiendo en el espíritu guerrero, pero no de esa guerra que asola o depreda, sino de aquella que remueve y ordena como el Pachakuti.
· LA QULLAWADA.
En muchos pueblos la Qullawada es temida porque si la pareja que la baila no tiene la cohesión suficiente, seguro que se separa. Se recomienda que las parejas muy jóvenes o de recién casados, no la bailen.
Este baile prueba la fortaleza de la unión CHACHA-WARMI. Se dice en esos pueblos “Qhincha-wa-” que significa “mala suerte es”, “mal agüero”.
Hubieron muchas experiencias terribles con parejas que se habían unido porque sí nada más. Pero a la vez es un buen probador, pues une y con más fuerza lo que es eterno, lo que es verdadero, pues sólo pervive aquello que tiene las bases sólidas.
LLAMERADA
Esta danza tiene como símbolo la onda, conocida en aymará como “Q'urawa” (arma de guerra). En tiempos de paz sirve para arriar el ganado. Su ritmo es ágil vigoroso y alegre, recuerda el transporte de presentes y regalos al rey Inca en caravanas nativas de llamas.
Esta danza representa a los qarwanis, personas que se encargaban del cuidado de las llamas. Recordemos que la llama, dentro la cosmovisión andina representa el vínculo de lo humano con lo divino. Éstos eran los encargados de los rituales realizando ofrendas en agradecimiento a los ancestros. En un momento dado de la historia, los “sariris” o “qarwanis” eran los mensajeros (no confundir con los chasquis = corredores), más bien los sacerdotes, que llevaban el mensaje de pueblo en pueblo. Caminantes que compartían aspectos importantes de la vida. A través de La Llamerada , renovamos hoy ese rol, el rol de los “qarwanis”; pues nos conecta otra vez y hace que vayamos de pueblo en pueblo validando el hecho de que este es un tiempo diferente y que tiene una lógica diferente.
PUJLLAY
Representa el esparcimiento de la floración en los campos, donde la fiesta se inicia con la ch'alla de sementeras con diversas ceremonias de fecundidad. Se realiza en febrero o marzo y la música y vestimenta son típicas de la región de Yamparaez del Departamento de Chuquisaca. Danza de Tarabuco. Es una danza guerrera también. El Pujllay prepara para el encuentro, para el T'inku.
DANZA DE LOS KALLAWAYAS
Danza que expresa el homenaje a la medicina natural que practican los curanderos andinos con plantas, hierbas y animales del campo, para consolar y sanar la salud del tradicional “Llanthucha” (paraguas o sombrillas). El médico herbolario de la región de Charazani pertenece a la denominada cultura de Mollo, descendiente de la milenaria cultura Tiwanakota. La rica danza y vestimenta folklórica kallawaya es acompañada de profundas motivaciones telúricas del mundo andino.
· DANZA DE LOS INCAS
Refleja el esplendor del Incario, en el que intervienen personajes y hechos que cuentan el descubrimiento, conquista y colonización de América y la consiguiente caída del Imperio Incaico.
Estos bailes se realizan en el campo y en las villas por gente de origen aymará y quechua. Su ritmo lento y cadencioso refleja la fuerza de Los Andes en las diferentes épocas. Rememora la historia del Tahuantinsuyo; en un deseo profundo de no olvidar lo que somos. Es un puente de transición entre lo ancestral y lo moderno (ó popular).
KANTUS
El kantus tiene como motivo principal, mostrar la más grande variedad y riqueza cultural andina existente en el altiplano.
Es una música esencialmente ceremonial, originaria de Charazani; morada de los Kallawayas (médicos herbolarios). Se caracteriza principalmente por estar acompañada de bombos y sikus, canalizando la energía telúrica de la Pachamama (madre tierra) y los Achachilas (montañas sagradas).
· TARQUEADA
Danza que se baila con la tarqa, en la época de cosecha (anata), dedicada a la nueva cosecha. También se baila en la cacharpaya de “Todos Santos” (el 1° de Noviembre), el baile está compuesto por dos grupos: uno de casados y otro de solteros.
En esa fecha los casados consolidan su relación matrimonial y los solteros proyectan su relación matrimonial.
· DANZA DE LOS ZAMPOÑEROS
La zampoña en aymara se conoce como “siku”, en quechua como “antara”. El zampoñero es el músico que toca zampoña, que al mismo tiempo baila con el Señor de los Vientos (Wayra Tata) para alejar las nubes. Éste toca la zampoña con el sentimiento andino y ancestral del altiplano boliviano.
“WAYRA TATA”, el Señor de los Vientos, recorre el altiplano emitiendo un sonido al entrar en contacto con el wichhu (paja brava de Los Andes), que estremece el corazón del andino inspirado con la fuerza telúrica. WAYRA TATA es el espíritu del viento, “sikuri”, el espíritu que inspira la música.
· LOS NEGRITOS
Es otra manifestación arrancada de las costumbres de los negros habitantes de los yungas paceños. La raza negra pervive con sus tradiciones en los valles del departamento de La Paz. La característica principal es el ritmo sustentado por los bombos, el baile y los cantos que expresan su historia en Los Andes.
· SURI-SIkURIS
En aymara ”suri” significa avestruz y “sikuri” quien interpreta o quien ejecuta la música mediante sikus, interpretando ritmos de huayño. El baile tiene movimientos de pasos marcados. Como atuendo principal, los bailarines ostentan las plumas del avestruz.
· DANZA DE LOS WITITIS
Danza originaria del Lago, representa el paso rápido, vigoroso y guerrero del campesino en actitud de caza y el levantamiento del vuelo de los pájaros o perdices que sienten el acecho de sogas de cuero.
· DOCTORCITOS
Danza que rememora la época de la república donde el término “doctor”, adquiere un rango de intelectualidad. La vestimenta de sombrero, smoking y bastón caracterizan este baile.
IV. INSTRUMENTOS MUSICALES DE VIENTO (“PHUSA”). 
Liwkhana : instrumento de trabajo agrícola parecido a la asada.
Musiñu : o salla instrumento musical de viento originario de la Provincia Inquisivi.
Tarq a : instrumento musical de viento hecho de madera.
Pinkillu : instrumento musical que se toca en los carnavales.
Qumanchi pinquillu : instrumento musical más grande.
Pusi p'iya tharwila : instrumento muy parecido a la quena con cuatro perforaciones que se toca en varias regiones.
Phuna : instrumento musical de doble cañahueca.
Quyqu : instrumento parecido a la quena que se toca en Tiwanaku.
Siku : zampoña, flauta de pan. Zampoña originaria de Italaque, italaki, qantu, qhantu.
Qina : instrumento musical parecido al pinquillo pero de voz baja, generalmente sin tapatera.
Laqita : una variedad de zampoña que se toca en mayo.
V. CONCLUSIÓN.
El altiplano, testigo de varias épocas de la expresión de la civilización andina, observa hoy el renacimiento de Los Andes. Rodeado de la Cordillera Andina , protege a la raza milenaria de Los Andes. Los lagos Titikaka y Poopó, son espejos que reflejan lo infinito del universo. En este nuevo tiempo emerge la cultura de Los Andes expresada en música y baile respondiendo al llamado de la eternidad.
La música y el baile andino mueven a los seres humanos para el retorno a la Pacha (eternamente complementados), es un mensaje para la humanidad de que podemos estar unidos dentro la diversidad, cada nota musical, cada paso de los bailes, va generando la unión con la fuerza telúrica de la Pacha Mama para proyectarse en este nuevo tiempo y sumirse en la eternidad del universo.
El mensaje de Los Andes nos enseña que todo lo que existe está unido; desde el más pequeño hasta el más grande ser “tienen su razón de ser”, todo vive y expresa una vibración traducida en música y colores. Conociendo el poder del sonido es posible unirse a la vibración del universo.
Nuestros bailes y música tienen un propósito; el propósito general es ayudarnos a comprender LOS ANDES. Interactuar en ese espíritu colectivo que Carl Gustav Jung intuye con su teoría del “inconsciente colectivo”.
Es por ahí que va el mensaje de los pueblos ancestrales que al sumergirse en la interacción de la vida, entendieron la magnitud e interdependencia de todas las formas de vida. Saber que todo lo que existe tiene un por qué, un sentido y que basta con romper un solo eslabón de esa cadena, rompemos con nosotros mismos. Donde el espíritu de esa comprensión no tiene nada que ver con postulados filosóficos o ecologistas, sino simplemente con un respeto a la vida por haberla percibido en plenitud.
Fuente: Familia Huanacuni.
Redacción: Cecilia Pinedo.
Diagramación: Israel Salazar Y.
Colaboración con los términos aymaras: Sr. Mateo Almendro. |