EL VIAJE SAGRADO


EL PROCESO DE VIAJE DEL CÓNDOR.

El abuelito simplemente cuenta... “cuando llega un rayo -cuya percepción por cierto en las montañas es muy diferente que aquí en la ciudad; este rayo llega simultáneamente con luz y sonido-, que te anuncia la llegada de un ser, desciende éste como cóndor para sumergirse en el agua, donde se convierte en puma, el puma sale del agua a la tierra y se convierte en serpiente, esta serpiente corre tanto que se convierte en llama, y cuando se ve el resplandor de un rayo pero sin sonido que sale de la tierra, emprende el vuelo convertida en cóndor para nuevamente ascender pero esta vez con la experiencia de todas las etapas anteriores”.



Éste, es el proceso de los pueblos y por ende el proceso personal de cada uno de los seres humanos.
Ya en la parte lógica, este proceso tiene que ver con el carácter quinario de la numeración andina. La numeración en Los Andes es quinaria, no porque no se conocieran más números; sino porque la combinación de estos cinco números era suficiente para contar hasta el infinito. Pero la base fundamental de esta lógica radica en su aspecto filosófico, pues refleja el proceso que vive el ser humano. Los tiwanakotas contaban con una simbología numérica que podemos observar en la arquitectura, la cerámica y cualquier otra expresión de su cultura.

PROCESO DE VIDA DEL SER HUMANO.
El ser humano por lo general “vive no más”, al margen de sus logros, nace crece, se reproduce y muere. Muchas veces ni siquiera entra en el proceso MAYA del Cóndor. ¿Cuándo se puede decir que entró en el proceso?, cuando un día se pregunta ¿hacia dónde voy?, de dónde vengo, por qué estoy aquí, quién soy, etc., un sin fin de cuestionamientos. Despierta, es el MAYA, donde despierta con el rayo.


Producto de ese despertar, comienza a buscar respuestas a sus preguntas, estamos hablando ya del proceso PAYA del Puma, se convierte en un “buscador”. Busca en la religión, en la política, las ideologías, etc. Este es el proceso en el que se cometen más errores, pues se habla mucho y en un afán de querer convencer a los demás (cuando en realidad está tratando de convencerse a sí mismo) los ataca. Dice el abuelo que al que menos hay que creer es al “Puma”; por él puede iniciar la revolución inmediatamente, el puma es el fanático, es impetuoso y esa impetuosidad hace cometer errores, es adulón pero si “se desamora” de uno puede ser un gran enemigo. Es el adolescente, pura emoción.


Hay un punto en el que la información que recibe lo emociona, lo impacta, se identifica con el lineamiento que lo convenció, se consolida en su búsqueda, demuestra que ya eligió. Es que ingresó en la etapa QUIMSA de
la Serpiente. El “Katari” es más reflexivo que el Puma, quiere transmitir sus ideas pero es más prudente, sin embargo cuando tiene que defender su posición, lo hace fuertemente, se polariza. La expresión de este sentimiento es predominantemente material, por ejemplo se puede reflejar en un afán por acumular libros. Ha aprendido muy bien esa doctrina, esos principios, esas reglas. Es un guerrero más, se estrella contra todos por defender lo que piensa y critica fuertemente a quien no piensa como él.


Pronto se da cuenta que no sólo era conocer, sino saber... y hay una enorme diferencia entre conocer y saber. En la anterior etapa no hay una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. En la etapa PUSI de
la Llama , sí.


El “Wari” es más tolerante; comprende que no se trata de convencer a los demás sino de plasmar en su propia vida su forma de pensar, aquí ya hay una maestría; ya no necesita hablar, son los actos los que hablan por esta persona. El “Katari” dice mucho, el “Wari” lo hace. Es una vivencia simplemente, respeta todas las demás posiciones. Los abuelos son los que están en esta etapa. Y este es el reto que nos propone
la Cosmovisión Andina ; llegar a esto, porque esto ya es eterno. En esta etapa además uno se da cuenta que no sólo era aprender para sí, sino para compartirlo con los demás, pero no sólo enseñándolo sino viviéndolo.


Cada etapa a su vez se subdivide en varias etapas. Veamos en la etapa Wari qué ocurre.

I. ALPACHO.
Es la primera etapa del Wari. El Alpacho se caracteriza por tener cuello delgado y mucha lana, de la misma forma el “Alpacho” (persona que se encuentra en esta etapa) se dedica a acumular mucho conocimiento; lee, lee y lee y por eso cree saber mucho, es un recopilador de información, habla mucho, lo discursivo le fascina, quiere corregir a todos. El abuelo dice que el que sabe, no habla, y de la misma forma, el que habla, no sabe. El alpacho tiene que trabajar con el AMUKI, con el CHUJU, tiene que entrar en silencio.

II. KARWA.
Empieza a escuchar, comprende que no sólo él tenía la razón y que es muy importante comenzar a poner en práctica todo lo que ha aprendido. Comprende que el silencio le habla de los demás y de la realidad. Comprende el poder del silencio.

III. WARI.
Comienza a comunicar lo aprendido a los demás, pero sin afán de protagonismo, dirigen desde lo más recóndito del silencio, si nadie sabe de su nombre para ellos es mejor.

IV. WANACU.
Comienza a tener cierta maestría. Preparan los templos (espacios sagrados). Crean espacios para trascender (como Tiwanaku por ejemplo). Son generadores de luz.


En la etapa QALQO del Cóndor Blanco, la palabra que viene a la mente es “YATIRI”. El conocedor, el sabio, el que ha desentrañado el misterio, que fue más allá de lo material, lo racional, que entró en el mundo mágico; un mundo en el que se comprende que lo invisible determina lo visible, y por lo tanto interactúa en lo invisible.


En esta etapa ya emprendes el vuelo, comprendes que el silencio es la máxima expresión de todo lo que quieres comunicar, comprendes que la sencillez es la mejor forma de compartir las cosas con los demás y entonces desapareces. En el Katari quieres aparecer por todo lado, resaltar, inmortalizarte, que tu nombre sea conocido, pero como Kunturi Blanco te das cuenta que eso no es importante y que la mejor caminata es aquella que no deja huellas.


¿Dónde estará cada uno de nosotros?
Este proceso es también aplicable a la vida en pareja.


PROCESO DE LA COMPLEMENTACIÓN CHACHA-WARMI.
En el maya dos personas se conocen, en el paya se enamoran, es todo sentimiento, y en el Quimsa se consolidan, se casan, tienen hijos, su casita, etc. Pero pasar de esta etapa en realidad es el comienzo de todo. Curiosamente la gente ve esta etapa como la meta, dicen tal vez, “ya pasé el año crítico”, refiriéndose al tercer año de matrimonio, pero lo cierto es que ni siquiera tener veinte años de casados es sinónimo de fortaleza, el divorcio puede llegar a los veintiún años.


En el puma no se ven los errores ni los defectos de la pareja, todo es perfecto hasta que llega el Quimsa y nos muestra todas las debilidades de nuestra pareja.


Entonces en el Quimsa surgen los desencantos, parece que la magia se acabara. Pero si no se logra pasar esta etapa es que no se ha entendido la magnitud del amor. Muy pocos matrimonios pasan
esta etapa, muy pocos alcanzan ese amor que puede equipararse al que siente un padre o una madre por su hijo(a) o al amor de un hermano; sentir ese amor por el esposo(a) es amor de verdad, es un amor sin condiciones, capaz de renunciar, pero no con dolor, sino porque es un placer renunciar por ese sentimiento.
Pero también podemos aplicar este proceso a la historia de los pueblos y a la época que estamos viviendo.


PROCESO DE DESARROLLO DE LOS PUEBLOS.


Están caminando los individuos, solitarios y de pronto un día se encuentran, quizás se asustan, pelean entre ellos o bien, deciden juntarse y caminar juntos (Kunturi). Surge el concepto de tribus nómadas, se unen para cazar, para buscar comida, pero no se establecen aún en algún lugar, son depredadores, no entienden la ciclicidad de la tierra (Puma). De pronto conocen la agricultura y pasan a ser sedentarios, se establecen en algún lugar (Katari). Un día ya no quieren comer solamente, se interesan por el arte, buscan el conocimiento, la sabiduría, desarrollan una forma de vida (Wari). Después del conocimiento surge la sabiduría, el Kunturi Blanco ya mira las estrellas.


Bajo esta descripción, ¿Bolivia en qué etapa se encontrará?


Es probable que la mayoría de los bolivianos ni siquiera hayan pasado a la etapa del puma, pues siguen caminando solos, son tan individualistas que no se han dado cuenta que hay más personas caminando a su lado y si lo han notado no les importa; “con que yo coma está bien”, o “con que mis hijos estén bien, no me interesa el resto”. A los gobernantes de este país en especial no les interesa el conjunto, se han dedicado a acumular para sí y para sus futuras generaciones, una acumulación por ese temor que infunde el no comprender que nada falta si se vive en comunidad.
¿Dónde se encontrará Los Andes en este contexto?.


Aunque muchos están seguros de que estamos en el Katarismo, lo cierto es que ya pasamos esa etapa.
Remontándonos en la historia y analizándola un poco se puede afirmar que comenzamos el katarismo alrededor del año 1781. Con Julián Apaza y José Gabriel Condorcanqui, a quienes se les asignó nuevos nombres; Túpac Katari y Túpac Amaru respectivamente. Nombres que les fueron dados junto con un rol determinado y además denotando el cambio de una etapa a otra en la historia. Algo que se debe resaltar es que se trataba de jóvenes de entre apenas 16 y 18 años. Uno del Kollasuyo (hoy Bolivia) y el otro del lado Peruano, demuestran gran inteligencia, ganan procesos contra los españoles en defensa de sus comunidades, aunque por supuesto eso no les sirve de nada pues como sabemos poco les importaba a los españoles hacer justicia siendo capaces de pasar sobre sus propias leyes con tal de no favorecer a un indígena. Así que de todas formas les tocó ver, impotentes, cómo los españoles les arrebataban una y otra vez sus tierras y las de sus hermanos.


Un día fueron convocados por los abuelitos, para introducirles en un proceso de transformación, de iniciación, en el que se produce un cambio en ellos no sólo de nombres sino de roles. Julián Apaza pasa a ser “Tupac Katari” y José Gabriel Condorcanqui “Tupac Amaru”. “Amaru” en quechua significa serpiente al igual que “katari” en aymara; y “Túpac” es el rol.


Entonces empieza el proceso de la serpiente y se extiende hasta 1889, época en la que hace su aparición en escena Pablo Zárate Willka, con quien comienza la etapa de transición entre el Katari y el Wari. En 1889 cuando paceños y chuquisaqueños se enfrentan a causa de la sede de gobierno de Bolivia, Zárate Willka desempeña un papel decisivo junto con José Manuel Pando a quien contacta gracias a la esposa de éste que por cierto era indígena.


Zárate Willka era una persona que tenía la capacidad no sólo de convocar a millones de personas sino de inspirar y darles fortaleza. “Willka”, (al igual que todos los nombres aymaras tiene un significado y en este caso de gran riqueza), significa “sol”, “sagrado”, y Willjta significa el amanecer.


José Manuel Pando gana gracias a la ayuda de Willka y por ese motivo es convocado a Oruro con el pretexto de hacerle un homenaje, sin embargo allí es traicionado e inmediatamente ejecutado.
A partir de 1931 empieza la etapa WARI, con don Avelino Siñañi junto a don Elizardo Pérez en Warisata, allí comienzan a construir una nueva etapa.


Wari- sata: El sembradío de la vicuña, de la sabiduría, el resurgir de la fuerza interior.
Es por eso que estamos seguros que la época de “la fuerza por la fuerza”, ya terminó. Warisata no sólo denota un proceso de alfabetización, sino de empezar a consolidar la sabiduría en sí misma. La “resistencia” ya no es por la fuerza sino por la razón, por la aprehensión del conocimiento, la sabiduría, la vivencia, esa vivencia en comunidad. Se pasa de “REVOLUCIÓN” (característica del katarismo), a “EVOLUCIÓN”.


Y esa es la etapa que estamos viviendo; la etapa WARI, aquí encontramos la mayor riqueza de Los Andes. Se habla otro lenguaje, el lenguaje de comunidad, de ayni. Sin embargo muchos coinciden en que aún estamos en la primera etapa del proceso Wari; nos referimos a la etapa del alpacho.


Ahora, es indudable que no todos los aymaras han entrado a este proceso. Existen muchos que se han hecho muy ricos, se dedican únicamente a la acumulación de bienes, viajan por el mundo y tienen todo lo que desean, ya no les interesan sus hermanos. Ellos continúan en la etapa Katari. Pero aunque lo tienen todo, no son felices, existe un vacío en sus vidas, un vacío que tiene que ver con un aspecto central, que se puede resumir en una palabra: ESPIRITUALIDAD.


La espiritualidad es lo único que va a permitir pasar del todo del Katarismo a la etapa Wari. En el Katari se da énfasis al método, a la técnica; hay buenas intenciones pero hace falta la vivencia, esa vivencia del Wari que va más allá del método y de la técnica y que tiene que ver con el sentimiento y el corazón.
Es un error separar la teoría de la práctica, lo visible de lo invisible y por supuesto que esto va más allá de la razón. Hoy en día nuestra educación, a través de los colegios y las universidades, no concibe esa unidad entre lo cotidiano y lo espiritual, por lo tanto encuentran un límite en la etapa Katari, lo que deja a las personas con un vacío, con un sentimiento de frustración.


En el mundo andino todo es espiritual, no hay separación. Pero como ya dijimos no todos los aymaras han alcanzado esa vivencia y ese vacío está siendo aprovechado por las diferentes sectas e iglesias para atraerlos hacia ellas; y ya vimos que no se trata de qué doctrina o religión profesemos sino de un sentimiento. Estas doctrinas lo único que han logrado en especial en el aymara es apartarlo de su identidad y su herencia ancestral. Han logrado dividir a los aymaras y se han contentado con darnos consuelo y ya no necesitamos consuelo, necesitamos ponernos en contacto con la fuerza ancestral y reconstruir nuestra comunidad. Hay muchas personas que tras este llamado dicen, “trabajaré primero, me ahorro y después hablamos”. Eso es no haber entendido todavía. Cuando entendemos este proceso, todo llega en su momento, no necesitamos acumular.


Los apellidos aymaras también tienen que ver con este proceso y al buscar en su origen podemos encontrar en ellos un significado muy especial que determina un rol en la sociedad por linajes. Por ejemplo los apellidos con Wa (Hua) como Huanca o Huallpara tienen que ver con el Wari.
Se aplica también a lugares, existen muchos lugares que tienen un rol particular, lugares que llevan la sílaba Wa (Hua). Además de Warista, Huarina, Huatajata, Tiwanaku, etc.


Además de entender y vivenciar esta etapa, esta nueva forma de vida, está el hecho de poder transmitirla, enseñarla. Gracias a don Avelino Siñani, ese es el compromiso hasta el día de hoy; “te enseño para que tú enseñes a nueve personas más”. Como la piedra que se lanza al centro del lago y las ondas se van expandiendo alrededor.


Pero en definitiva sólo la enseñanza no sirve de nada si antes no se tiene la vivencia real.
“El andino es eterno en la eternidad, porque comprende la fuerza de la enseñanza. Superando espacio y tiempo”.


Fuente: Apuntes tomados de
la Conferencia del 8 de Septiembre de 2003, dictada por Fernando Huanacuni. La Paz.
Redacció
n: Cecilia Pinedo.

Diagramación: Israel Salazar Y.